El presidente estadounidense Donald Trump cumplió sus amenazas de imponer un arancel del 10 por ciento a las exportaciones hacia su país. De inmediato, los efectos se hicieron sentir al ocasionar el desplome de mercados financieros, en lo que es considerado como un nuevo tsunami bursátil. La medida impacta tanto en países aliados como contrarios de Washington y se espera una nueva oleada para este diez de abril, especialmente contra naciones que exportan más de lo que Estados Unidos vende en el exterior.
Por ahora, productos como el aluminio y automóviles, que ya estaban señalados para ser gravados con un 25 por ciento, se postergaron, al igual que otros como el petróleo, gas cobre, oro, plata, platino, paladio, madera para construcción, semiconductores, productos farmacéuticos y minerales de los que carece la industria norteamericana.
China reaccionó aplicando restricciones a la exportación de tierras raras que no produce el suelo estadounidense, y que necesita para fabricar armas, productos electrónicos y otros de tendencia estratégica. La tensión comercial bilateral ha comenzado a sacudir la industria mundial. La avalancha seguirá hasta llegar a un tope de 54 por ciento contra Beijing; 20 por ciento para la Unión Europea, 46 por ciento para Vietnam y 24 por ciento para Japón.
Francia y Alemania tampoco se quedarán atrás y, al igual que China, pondrán un impuesto a las empresas estadounidenses que exporten al bloque eurocomunitario.
La Reserva Federal advirtió a Trump que su política arancelaria traerá más inflación, menor crecimiento nacional y una mayor tasa de desempleo, a lo que el magnate rubio comentó que, por el contrario, se crearán condiciones para “hacerse ricos”.
Firmas como Lockheed Martin, Tesla y Apple, ya comenzaron a temblar al prever que su acceso a las tierra raras chinas se verá afectado por la medida establecida por la Sala Oval.
Trump impone aranceles del 10% a productos chinos y europeos, Beijing responde con una medida espejo
El presidente estadounidense Donald Trump cumplió sus amenazas de imponer un arancel del 10 por ciento a las exportaciones hacia su país. De inmediato, los efectos se hicieron sentir al ocasionar el desplome de mercados financieros, en lo que es considerado como un nuevo tsunami bursátil. La medida impacta tanto en países aliados como contrarios de Washington y se espera una nueva oleada para este nueve de abril, especialmente contra naciones que exportan más de lo que Estados Unidos vende en el exterior.
Por ahora, productos como el aluminio y automóviles, que ya estaban señalados para ser gravados con un 25 por ciento, se postergaron, al igual que otros como el petróleo, gas cobre, oro, plata, platino, paladio, madera para construcción, semiconductores, productos farmacéuticos y minerales de los que carece la industria norteamericana.
China reaccionó aplicando restricciones a la exportación de tierras raras que no produce el suelo estadounidense, y que necesita para fabricar armas, productos electrónicos y otros de tendencia estratégica. Entre esos minerales se encuentran el samario, el gadolinio, el terbio, el disprosio, el lutecio, el escandio y el itrio, que sirven mucho en la fabricación de productos satelitales, aeroespaciales, de comunicación, etc.
La tensión comercial bilateral ha comenzado a sacudir la industria mundial. La avalancha seguirá hasta llegar a un tope de 54 por ciento contra Beijing; 20 por ciento para la Unión Europea, 46 por ciento para Vietnam y 24 por ciento para Japón.
Francia y Alemania tampoco se quedarán atrás y, al igual que China, pondrán un impuesto a las empresas estadounidenses que exporten al bloque eurocomunitario.
La Reserva Federal advirtió a Trump que su política arancelaria traerá más inflación, menor crecimiento nacional y una mayor tasa de desempleo, a lo que el magnate rubio comentó que, por el contrario, se crearán condiciones para “hacerse ricos”.
Con información de Reuters y France 24.