¡Llegamos a la fase final! Se han quedado atrás equipos de renombre y verdaderas potencias futboleras como Alemania, Francia, Países Bajos, Brasil, Uruguay. Otros más que dieron sorpresas como Noruega, Inglaterra, Marruecos, Japón, Corea del Sur, Cabo Verde (de quien nadie sabía su dominio del balón) e incluso los propios anfitriones de la Copa mundial: México, Estados Unidos y Canadá, para quienes el evento se convirtió en uno más de los que se realizan en el mundo, sin lograr ir más allá de los octavos.
La final se disputa entre Argentina y España, dos escuadras que buscan colocarse como los pilares del balonpié, cada uno con un estilo propio que alude a las regiones de donde provienen: Argentina con un juego sudamericano de técnicas propias desarrolladas para ganar y promocionarse como el más efectivo en el subcontinente, mientras que España depende más de un conjunto abierto y tendiente a fomentar esfuerzos para lograr una victoria conjunta.
Por su parte, Argentina tiene un dominio ambiguo, pues cuenta con la presencia de jugadores individualistas como Lionel Messi, Alexis Mc Allister, Enzo Fernández y un cancerbero estrella Emiliano Martínez, conocido como “Dibu” cuya destreza aporta una gran seguridad a medios y delanteros en la búsqueda de los tantos. Casi todos ellos, fogeados en equipos europeos (curioso, pero sobre todo de la liga inglesa) como el Chelsea, Liverpool, Tottenham, otros en España, Italia y Estados Unidos. Debido a esa eficiencia de individualismo, han sabido superar a sus rivales con la simple ventaja que supone ser un equipo sudamericano (¿será por eso que conocen bien y pueden inocular a sus contrarios, es decir, porque conocen bien la técnica de europea? Nunca se ha sabido de un crack del otro lado del charco que juegue en equipos latinoamericanos, lo cual hace suponer que tienen desconocimiento del mismo).
Según datos de Wikipedia, los albicelestes han tenido presencia en diecinueve copas mundiales, tres de ellas se las apropiaron en 1978, 1986 y 2022, en las demás lograron llegar con facilidad a cuartos y semifinales con un juego que sorprende por sus cambios; defensivo a ultranza cuando se sabe dominado y tiene que proteger el gol y abierto para desestabilizar en los momentos menos esperados del partido. De ganar esta vez, sería su cuarta copa, mientras que la Furia roja, detentaría la segunda, después de la obtenida en Sudáfrica 2010 al vencer 1-0 a Holanda.
Hace apenas 24 horas que Francia e Inglaterra se midieron por el tercer y cuarto lugar, en un encuentro que empezó muy desairoso para los Blues y muy activo para los leones insulares que ya goleaban 3-0 en el primer tiempo. Sin embargo, los primeros salieron a la cancha en el segundo tiempo con mayor impetú al grado que casi lograron empatar a sus contrincantes dos veces. Aunque el marcador final benefició al cuadro de la Reina, estos pasaron momentos muy preocupantes con llegadas muy bien elaboradas y peligrosas. Los ingleses ganaron 4-6, demostrando que el futbol europeo sigue siendo un estilo muy atractivo y vibrante (por algo nadie se pierde la Champions y se espera con ansias la Eurocopa). El juego permitió a Kylian Mbappé conseguir dos tantos, con lo que se ubica hasta el momento como líder de goleo mundialista con 10 goles, por encima del argentino Lionel Messi que se mantiene con ocho.
Sólo para que lo sepan, y de acuerdo con lo expresado por diversos analistas deportivos, la regulación de la FIFA durante este certámen, refleja una clara tendencia de apoyo a los argentinos. Se ha mencionado que su presidente Gianni Infantino ha expresado sin pudor alguno el gusto por los éxitos de los sudamericanos. Si los jugadores han tenido que ocultar sus movimientos labiales en la cancha de juego para impedir que se les penalice por comentarios indecentes o racistas, el titular del organismo ni siquiera oculta su rostro a la televión para esconder su simpatía a los deportistas pamperos cuando anotan un tanto o ganan un partido.
Además de ello, su política restrictiva en la venta de boletos, que los encareció de tal manera para que mucha población pambolera de los tres países sedes no podieran cubrir su precio. El asunto fue tan molesto en Estados Unidos que fiscales en los estados de Nueva York y Nueva Jersey tienen a la FIFA bajo la mira por esta situación. Otro problema más fue el control migratorio del presidente Donald Trump que impidó la llegada de miles de fanáticos, lo que dio como resultado que los estadios no llenaran su cupo. Aun así, se espera que las ganancias de este Mundial superen los 13 mil millones de dólares, es decir, casi más de la mitad de las obtenidas durante el 2022, en Catar. Argentina se llevó en esa ocasión 42 millones de dólares por lograr el campeonato mundial.
Ante este determinismo geográfico del futbol, queda la interrogante si no sería mejor que el Mundial se desarrollara por una selección de cada región: Europa, Asia, Sudamérica, Africa, etcétera en lugar de calificaciones nacionales que muchas veces terminan en ridiculos deportivos por goleadas, superioridades de juego o malos arbitrajes (¿a quién pondrían en una selección europea, por ejemplo? En lugar de un Mundial se tendría una liga planetaria y, probablemente los extraterrestres podrían competir también cuando decidan hacer contacto real pues, para estos momentos, seguramente ya saben jugar mejor que los humanos de tanto que nos han monitoreado. ¡Es una broma mundialista!
Foto portada de Fauzan Saari en Unsplash

